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Marcharse de Hessen: La partida es una pena muy dulce

Blume © Matthias33 | Dreamstime.com

A muchos de nosotros nos embargará cierta pena y arrepentimiento si un día dejamos Alemania, aunque vayamos a regresar a nuestra tierra y a nuestros seres queridos. El proceso de partida puede considerarse el reverso de nuestros preparativos para la llegada. Si bien podría saltarse el procedimiento e irse sin más, actuar así sería una falta de respeto hacia el país y la ciudad que le han acogido. Y lo que es más, podría causarle serios problemas más adelante (por ejemplo, si tiene derecho a una pensión de Alemania y desea cobrarla llegado el caso).

Tiene que acudir a la oficina de empadronamiento correspondiente (Meldestelle) y darse de baja como residente. Se trata de un trámite bastante rápido, más sencillo incluso que el registro inicial, si bien probablemente necesite una carta del dueño del piso confirmando que el alquiler se rescinde de forma oficial.

También debe darse de baja en la compañía del seguro médico (Krankenkasse), puesto que la póliza seguirá vigente hasta que no lo haga. Le conviene indicar una fecha de baja ligeramente posterior a la prevista para la partida con el fin de que el seguro le cubra en caso de que surja algún problema de última hora.

Hasta que no se dé de baja oficialmente, la compañía aseguradora puede seguir pasándole al cobro los recibos mensuales. Aun cuando cancele su cuenta bancaria y se marche, si se va sin dar de baja la póliza, la compañía de seguros puede iniciar acciones legales contra usted.

Si ha residido en Alemania durante menos de cinco años, se le podrían reembolsar sus contribuciones al sistema de pensiones alemán (solo la parte correspondiente como empleado, no la del empresario). En cambio, si ha cotizado durante más de cinco años, tendrá derecho a una pensión. Antes de marcharse de Alemania debería poner en orden su situación en cuanto a la pensión con su empleador o su asesor fiscal.

Debe asegurarse también de que tiene copias de todos los documentos acreditativos si se ha casado o divorciado durante su estancia en Alemania, así como de los correspondientes certificados de nacimiento si ha tenido hijos aquí. Es evidente que le resultará mucho más fácil obtener dichos documentos mientras aún se encuentre dentro del país.

Más importante todavía es que se ocupe de saldar, antes de marcharse, todas la deudas y facturas pendientes. Si bien irse sin pagar es toda una tentación, ello podría dañar su reputación e incluso hacerle acreedor de sanciones legales. También daña el prestigio de los residentes extranjeros que puedan venir después, así como el de la empresa que le dio trabajo.

Está claro que en el ajetreo de la mudanza es fácil que se nos pase por alto alguna que otra factura pendiente. Para evitar esta situación es recomendable que deje una pequeña cantidad de dinero en el banco a fin de cubrir cualquier posible cargo de última hora. Esto es especialmente oportuno en el caso de las empresas de suministros cuyos recibos haya domiciliado en su cuenta corriente (Einzugsermächtigung).

Probablemente lo más valioso que pueda llevarse consigo de su estancia aquí sea algo que no necesitamos recordarle que se lleve: un montón de recuerdos, experiencias enriquecedoras, momentos maravillosos, nuevas formas de mirar y hacer las cosas, e incluso puede que la decisión de introducir algunas de las cosas nuevas que ha aprendido aquí en su nueva vida allá donde vaya.